La
historia del extintor tiene que ver con Teo. Es anterior a la
creación del Childetton, pero coincidente con la formación de ese
gran grupo de amigos, ya para toda la vida, que comenzó a hacer
buenas migas a raíz del archi-famoso extintor.
¿A que no saben quién se golpeó contra él?
La
historia del aguilucho también tiene que ver con Teo. Se celebraba
uno de los cientos de partidos del Childetton. Teo llevaba muchas
jornadas sin marcar, y de repente… ¡patapum! ¡Goooooool de Teo! En
su celebración quería dedicarlo a alguien entre el público
(posiblemente su hermano) pero no lo encontraba porque estaba detrás
de la multitud, así que elevó su mano al aire y gesticuló con la
muñeca hacia abajo cual aguilucho enfoca a su presa desde las
alturas con el pico.
No fue la última vez que se vio el aguilucho por las canchas de la
Divina.
Desde
la Directiva del Childetton se propuso a la Liga Divina lo
siguiente: Dado que sus jugadores, y sobre todo Teo, (al igual que
Juanjo y Sergio “chancleta de oro”) fallaban y fallaban delante de
las porterías remates increíbles de errar, se pretendía que por cada
tres claros goles fallados se contabilizara un gol real.
Evidentemente, se nos denegó la propuesta.
Dice
la leyenda negra del club que una vez se propuso al jugador nº 9 del
mismo que lo abandonara de inmediato, que buscara otro equipo para
jugar puesto que el Childetton ya había sido lo suficientemente
perjudicado con su participación. Esta carta llego a las manos de un
profesor de instituto que la leyó en público, hecho que sacó los
colores al mencionado jugador y provocó la risa sobre el resto de
los allí presentes. Lo mejor que hizo, seguir esforzándose cada
sábado para llegar a ser un defensa acérrimo y batallador casi
insustituible. Motivadora carta ¿eh?
Dice
la leyenda que en uno de los dantescos partidos del Childetton, el
momento cumbre fue alcanzado cuando un jugador rival llamado Milena,
en un palmo de terreno y con un giro espasmódico de cadera hacia la
izquierda, dejó literalmente sentado al jugador número 8 de nuestro
equipo, Aguiar. Hasta aquí el ridículo no era mucho, pero sucede
además que era el jugador de más peso en el Childetton e hizo
temblar los cimientos de las instalaciones (recién reformadas).
Fueron
las palabras del mítico Juanito del Mistral, primer gran portero del
Childetton, cuando vio debutar con la elástica violeta a un tal
“Pedri” que no hacía más que pedir un balón para él y otro para los
demás. Intuimos los que le preguntamos a Juanillo que ese disgusto
por el nuevo jugador podía ser porque hablaba mucho y gritaba sin
parar… pero el gran Juan con mucho temple sólo respondía: “Cuando
digo fó…es fó”.
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EL INSECTO PALO... BAJO PALOS |
Hubo
un jugador en el Childetton que actuó bajo palos alguna que otra vez
por imperiosa necesidad. El resultado se lo pueden imaginar… Un
hombre flaco como el Quijote, famélico como un insecto palo que no
lo hacía del todo mal. Lo curioso de la circunstancia es la imagen
que tenemos en la retina todos los que estuvimos allí.
Sucedió
hace poco tiempo. Podemos decir que es la última gran anécdota,
aparte de las bodas por la Iglesia de algunos jugadores. Durante un
encuentro amistoso el jugador García López comentó sobre Aguiar:
“¡oye!, ¡te pareces a Donadoni!” No sabemos por qué este comentario
pero a la par, un tal Brito rectificó: “¡más que Donadoni se
parece a Danonino!”.